Manifiesto del cocido

Hay pocas cosas que nos gusten más que comer, así que preparar este manifiesto sobre el cocido madrileño para Taberna Pedraza nos pareció desde el principio un encargo muy rico: lleno de sabor. Con motivo del Día Internacional del Cocido este manifiesto viaja hasta Bruselas para dar a conocer y poner en valor este manjar, ¡ñam!
1. El Cocido Madrileño es más de Madrid que el chotis, la Cibeles o la Puerta del Sol.
2. Es un plato de celebración. El día que se come cocido es un día de fiesta. Y si es posible, ¡también de siesta!
3. Si cierras los ojos, entre los garbanzos, el tocino y el repollo encontrarás parte de nuestra historia, nuestro paisaje, nuestra cultura y nuestra forma de ser.
4. Es un plato aparentemente sencillo que guarda más de un secreto a la hora de elaborarlo. Cada casa, cada restaurante, tiene el suyo.
5. El cocido siempre se sirve a mesa completa. ¡Si uno come cocido, todos comen cocido! También los niños (¿a qué peque no le gustan unas croquetas, una sopa o un poco de patata y pollo?) ¡Cocido rules!
6. Es un plato único (obviamente) y completísimo: legumbres, verduras y carne. Harvard lo aprobaría.

7. El cocido se disfruta en varios actos (tres vuelcos para los más puristas), sin prisas, dejando que el paladar saboree despacio cada uno de sus ingredientes.
8. El cocido es para ponerse las botas. Puedes repetir, dejar limpio el plato o disputar el último trozo de chorizo, pero –y esto es sagrado– se pide una ración por cada comensal. ¡Con la comida no se juega!
9. Alérgicos e intolerantes, comed tranquilos. Estáis ante un plato sin lácteos ni frutos secos, y apto para celiacos (el consomé, sin fideos, está igual de rico).
10. Aunque la base sea la misma que hace 200 años, hoy en Madrid se elabora un cocido más rico, más fino, más saludable. Es la versión mejorada de la tradición.
11. El cocido en buena compañía siempre es un cocido superior, y la risa, el mejor digestivo.
12. El cocido es icono, liturgia, refugio y ceremonia. Allí donde haya un cocido, está mi patria, decía Miguel de Unamuno. ¡Descúbrelo, disfrútalo, divúlgalo!
