personas que inspiran

Mar Abad

Si existe una palabra para definir a Mar Abad (1972, Almería) es polifacética. Estudió Periodismo, se especializó en información económica, formó parte del nacimiento de la reconocida revista Yorokobu y, después, dio el salto al mundo del audio fundando junto a su socio el sello El Extraordinario (que atesora 4 Premios Ondas). Además, es una enamorada de las palabras, como demuestran sus colaboraciones con la revista Archiletras y la pasión con la que defiende y entiende el mundo escrito. Siempre es un placer escucharla y, por supuesto, en días como hoy, también leerla.  


¿Cómo pasa una periodista especializada en información económica a ser directora editorial y cofundadora de un sello de audio con varios premios Ondas? 

Lo fascinante del pasado son sus misterios sin resolver. ¿En qué momento pensé yo que, por trabajar en una revista de publicidad, debía estudiar un máster en Información Económica? Eso es lo que ocurrió. Que hice el máster, que hice las prácticas en la sección de Economía de una tele, que colaboré unos años con un periódico económico y… ¿qué carajo hacía yo ahí?  

Los números solo me interesan para que las enumeraciones de palabras sean en impar y para estar segura de que escribo tres puntos suspensivos y no cuatro. 

Aunque… quizá haya ahí algo de lo que no era consciente. Me fascinan las empresas. Sobre todo, las pequeñas. Estuve en el equipo fundador de una agencia digital, Zentropy. En el equipo fundador de dos revistas, Brandlife y Yorokobu. Y ahora, junto a mi socio Marcus H, del sello de audio El Extraordinario.

Eso de empezar (lo que sea) siempre es emocionante. Y esta vez, ¿audio, por qué? Porque siempre me ha fascinado. Más que la imagen. Igual (ni más ni menos) que el texto. Y lo de los premios, los Ondas, es una felicidad. Es esa noticia que te alegra la semana y dices: “Me dejé el pellejo, pero mereció la pena”.  


¿Cuándo sabes que una historia merece ser contada? 

Cuando la descubres y te quedas loca.  

Cuando se queda en tu cabeza dando vueltas.  

Cuando dices: «Esto tendría que contarse así. Tendríamos que mirarlo desde aquí».  

Cuando es necesario que otros la conozcan. 


A la hora de empezar un proyecto, ¿qué pesa más: la intuición o el método? 

La intuición es el motor, el impulso, el arrebato. Es lo que te da seguridad. 

El método está ahí para poner un poco de orden y bajar las cosas a tierra. Pero siempre, a tope, la intuición. La intuición es lo vivo, lo que mueve y conmueve. El método es como el raíl de un tren. Necesario, pero inanimado. 



En los últimos años te has volcado mucho en el audio. ¿Qué tiene el sonido que no tiene el texto?

Hagamos una fórmula de andar por casa:  

-El texto deja las imágenes y el sonido de una historia a la imaginación del lector. 

-El sonido deja las imágenes a la imaginación del oyente. 

-La imagen deja los huecos a la imaginación del espectador. 

El sonido puede crear atmósferas con más facilidad que un texto. Puede provocar mucho más miedo. Puede que quizá, también, más emoción. Por supuesto, más cercanía, más intimidad. Puede ser más rayante.  

El sonido puede meter decibelios emocionales y sensoriales a una historia. Que se haga más táctil, que se te pegue al cuerpo, que te dé escalofríos. La escucha es muy evocadora.  



En un momento de ruido constante, ¿qué hace que una historia merezca ser escuchada hasta el final? 

Este es el espíritu de nuestro tiempo, nuestro zeitgeist: «El ruido constante». Cuando alguien escucha una historia hasta el final es porque le intriga, porque le enseña, porque despierta su curiosidad, porque le calma, porque pone palabras a lo que siente.  

Una historia merece ser escuchada cuando transforma a quien la oye. Cuando le hace vivir algo nuevo, distinto, importante.  


Has reflexionado mucho sobre el lenguaje. ¿Por qué te parece tan importante pensar en cómo usamos las palabras? 

Los humanos somos lo que somos por las palabras. Si no hubiésemos inventado el lenguaje y la escritura, el mundo sería radicalmente distinto. La humanidad sería absolutamente diferente.  

Las palabras son tan importantes porque son las palancas que mueven el mundo. Nos expresamos con palabras. Actuamos en respuesta a palabras. Interpretamos el mundo y a las demás personas por las palabras. Elegir mal las palabras tiene consecuencias nefastas.  

Damos toda la importancia a las palabras. Qué habitual es escuchar a alguien por la calle contándole a otro: «Pues me dijo…, y yo le dije…». ¿Y qué decir de las declaraciones de los líderes políticos? ¿Y qué pensar después de escuchar un informativo? Es alucinante que demos más peso a unas declaraciones estrafalarias que a hechos, a políticas, a medidas, a leyes. 


¿Qué es para ti una marca valiosa y qué cualidades debe tener?

Una marca valiosa es la que importa a alguien. La que cae bien. La que genera confianza. La que quieres que te identifique. La que humanizas. La que haces tuya. ¿Cualidades? Ojalá que sea humana, empática, honesta, justa… Todos esos calificativos que no tienen ni de refilón las grandes tecnológicas que dominan y aturden hoy al mundo.